Blog de Ladeclaracion

He observado como hay gente que se obsesiona deseando cosas

Escrito por Ladeclaracion 12-03-2014 en Me bajé. Comentarios (0)

He observado como hay gente que se obsesiona deseando cosas, dinero, posición social, status, éxito con las mujeres, etc… y las veces que lo consiguen terminan por darse cuenta que no se sienten como creía que se sentirían. En esa lucha, esa ambición por alcanzar ser o estar mejor se pierden muchas fuerzas.

Hace tres años, yo decidí no jugar a eso. Me bajé del tren. Desde fuera yo podía parecer un privilegiado, tenia un cochazo.. que me servía para ir al trabajo, me invitaban a comidas en los mejores restaurantes.. y me pasaba las comidas hablando de trabajo, tenía mi casa e incluso mi casa de campo.. que nunca veía porque no tenía tiempo. Así que me di cuenta de que la cosa no funcionaba.

Comenzó simplemente por el hecho de que por primera vez en mi vida, no disfrutaba de mi trabajo, y por el hecho de que por fuerza cada ascenso me alejaba más de mi vocación. Cuando era pequeño yo desmontaba el secador de mi madre solo para saber como fabricaba el viento, cuando compraba un cuaderno pregunta en clase “señorita.. el papel como se hace?”. Nunca soñé con hacer horas excell con turnos, discutir con un hotel los precios de alojamiento de mi equipo, aprobar gastos…. Nunca se me ocurrió preguntarle a mi señorita porque no optimizábamos la compra de cuadernos o buscar un proveedor en china. Tan es así, que ni siquiera soy el director general de la empresa que fundé. Desde que dejé el mundo de la gran multinacional he recibido alguna oferta de empresas similares a aquellas en las que trabajé. Una de ellas, después de rechazar una oferta me dijo.. Hablemos claro, cuanto hay que pagarte para que te lo plantees.. y le dije.. no tenéis dinero suficiente. Rompí con ese falso mito de la seguridad en el empleo “fijo”.

Ahora me importa un bledo mi status, compro ropa por puras razones estéticas y de calidad (y miro si es fácil de planchar mientras encuentro porno-chacha) y jamás miro la marca. Aún conduzco un coche de precio excesivo (casi obsceno) pero me importa un bledo y el coche que de verdad me gusta es un clásico que solo conduzco en soledad por el campo y que prácticamente nadie sabe que poseo. No pretendo gustar a nadie. Si alguna vez salgo jamás me planteo impresionar a una mujer ni busco compañía de forma compulsiva (único error Lara, por lo demás precioso). Me importa muy poco si la tengo grande o pequeña y si no se jugar al golf. He de decir, por si a alguien le sirve de algo, que el hecho de que te importe un bledo si le gustas o no a una mujer les suele resulta muy atractivo.. es uno más de los misterios insondables de la naturaleza femenina que las hace tan apasionantes.

Cuando comencé mi vida profesional

Escrito por Ladeclaracion 12-03-2014 en profesional. Comentarios (0)

Cuando comencé mi vida profesional, yo era técnico en una empresa y un día, ya no recuerdo para que, llegó un señor muy elegante con traje y maletín. Era el señor consultor y yo pensaba.. ojalá algún día fuese como él. Siempre ocupado, llamaba por telefono cada vez que llegaba a un sitio y decia “estoy en el número.. xxxx” (eso me hace recordar que no hemos nacido con móviles), tenía reuniones y viajaba bastante. Para mi eso era increíble, yo apenas había viajado en avión nunca y no tenía reuniones. Por supuesto yo iba en vaqueros y camiseta y no sabía anudarme la corbata. A mi me parecía que aquel señor, era un hombre importante y que, por supuesto, sería un elegido, alguien con muchos estudios, un CV alucinante y un superdotado intelectualmente. Ese hombre –imaginaba yo- verá el mundo desde la cima. Diez años más tarde, yo no era aquel consultor, yo era el jefe de un proyecto donde había doscientos de aquellos consultores, tenía reuniones cada media hora, todo el mundo quería hablar conmigo incluso llamándome a mi reciente teléfono móvil, dedicaba tres horas diarias a contestar correos (y eso que entonces casi nadie tenía internet aún) y viajaba constantemente. Y si os digo la verdad, nunca me dio la sensación de estar en la cima de nada. Me encantaba mi trabajo y era por lo único que me sentía un privilegiado pero no por tener responsabilidad o determinado sueldo. De hecho, a veces echaba de menos cuando iba con mis vaqueros y desmontaba los equipos solo por el hecho de investigar que tenían dentro.

Cuando era un chaval, a veces, veía a mis hermanas, a sus amigos, a profesionales que disponían de dinero, que iban a comer, a cenar o al cine sin preocuparse de si tendrían para pagar o no. Yo los veía y me decía, algún día podré pasear por la calle y de pronto, porque me apetece, meterme en una librería y comprarme un libro, o entrar a una cafetería y tomarme un café y un trozo de tarta sin necesidad de calcular cuanto me quedará para tabaco. He ganado bastante dinero y creo que no he sido más rico que cuando, por aquel entonces, todo mi preocupación al respecto era saber si me llegaría para otra copa.

Yo me imaginaba que un triunfador sería un compendio de todo lo anterior y que por supuesto un triunfador no tendría ningún problema en la vida, se lo rifarían las mujeres.. en fin que debería ser algo increíble. Me encanta mi vida, y no cambiaria nada en ella (solo cambiaria algo pero no fue en mi vida.. a estas alturas imagino que sabéis que) pero me he dado cuenta que da igual cual sea tu vida, siempre tienes días buenos y malos, alegrías y problemas. Hay gente que dice.. que suerte tiene beckham, guapo, con dinero, joven, triunfador… y sin embargo yo lo veo un pobre diablo que tiene que planear cada salida de su casa con horas de antelación y que no puede darse el gustazo de ir con su hijo al parque.