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Escrito por Ladeclaracion 12-07-2014 en unasgafas. Comentarios (0)

Ayer, hijos míos, y no me preguntéis cómo, terminé cenado -de forma indirecta- con un individuo que no era funcionario, o programador, ni siquiera encargado de una pizzería u operario de una Dumper o asesor de bolsa. Era mago mentalista. Así me dijo, y a mí se me atragantó la boletus al ajillo. Y su novia era, como podéis suponer, su ayudante. Sí, la que se pone unas bragas de tiro largo con flecos y dice:
-A continuación, mi novio me va a hacer Online.
Así, sin violencia de género. Y ella desaparece tan tranquila. ¿Y yo qué hice ante semejante revelación? Lo que hubiera hecho cualquiera: intentar cerrar la mente ante una posible intrusión a saco del mentalista. Pero el colega era un poco tartaja y además tenía una mirada muy penetrante, y como yo estaba de resaca, pues desistí. Pensé: "adelante, si quieres entrar aquí dentro y divertirte un poco, tú mismo. Pero vas a ver cosas que ni en las películas dePassolini".

Yo anduve todo el rato preocupado diciéndome a mí mismo: "no pienses que es una gilipollezde trabajo el suyo, no lo pienses que te pilla". Así que no disfruté de las setas, que creo que estaban cojonudas. A mí la que me parece que realmente tenía poderes es la novia, porque me miraba y yo creo que pensaba: "¿Quién cojones se cree que es este advenedizo, con su media sonrisa estúpida y condescendiente?" Es que es verdad, yo hacía como que me lo creía y me acojonaba, pero me daba un poco la risa. Y la tía me echó varios males de ojo, y creo que alguno me acertó de lleno. Tengo esa sensación.

Así que me hizo varias movidas de cartas con ondasestrellas Click aquí , y yo veía los círculos y me imaginaba los círculos que dejan los vasos de tubo en las barras de los bares. Cada uno con lo suyo. Me daban ganas de preguntarle a ella:
-¿Tu madre te deja salir con este chico? -pero para qué ponerlo peor.

No creo en nada de eso, hijos míos. Yo sólo creo en el amor, en el cielo azul y en quépequeños somos. Y en qué oscuro estaba el Heaven el viernes y en que tengo que dejar unasgafas de sol en el coche para cuando me voy a casa por la mañana. Sí, hijos míos. Creo en el amor.