Reformas terrassa

Escrito por Ladeclaracion 03-08-2014 en mundo. Comentarios (0)

Hola a todos y a todas. Ya he vuelto de Dublín, feliz y sorprendido una vez más, de que haya ido todo tan bien. De verdad, que no me lo esperaba, nunca me hubiera imaginado que tras las malas experiencias a nivel de ansiedad y tics en los últimos viajes con mis padres, con coche y a lugares más cercanos, en esta ocasión que no sólo era en avión, con un amigo- recuerdo que hace tan solo medio año no me veía capaz de aguantar más que unas pocas horas con alguien por muy amigo que fuese- y al lugar más lejano que he estado nunca, me llegara a encontrar tan bien. Es como un milagro. Yo pensaba que lo pasaría mal, ya tenía claro que seguramente me habría de pasar la mayor parte del tiempo a la habitación de lo ansioso que estaría, que iría por mi cuenta porque sería incapaz de estar demasiadas horas con Claudio y que además no aguantaría su ritmo, que como en todos los viajes la inseguridad de un todo desconocido me haría no parar de hacer tics, pues bien, todo lo contrario. 

Claudio que ha trabajado de voluntario a países del tercer mundo, que es hiperactivo, que no para quieto ni un segundo no aguantó mi ritmo. Todas las tardes se pasaba tres o cuatro horas durmiendo a la habitación mientras yo iba de tiendas, me conectaba a internet o me pasaban aventuras; pasé las mínimas horas posibles en la habitación, por decir, que sólo una noche dormí allí; y apenas hice ningún tic, la verdad es que hice menos que en Girona o en Lloret. Y no sólo eso sino que por primera vez en muchísimos años dormí sin tener ninguna pesadilla, al contrario meándome de risa y tal vez lo más importante, que finalmente superé, al menos con Claudio, el miedo al silencio incómodo. No se si sería por el cansancio, o porque ví que en un lugar nuevo con tantos estímulos siempre había algo que decir, pero la verdad es que conseguí sentirme muy a gusto. Y definitivamente perdí el miedo a dormir a poco. El jueves pasé tanto calor en la habitación –y eso que apagamos la calefacción- que entre eso y el ser un lugar nuevo y el estar muy activo no dormí demasiadas horas. El viernes dormí en una casa desconocida y estábamos tan “ocupados” y estaba tan despejado que no dormiría más de cuatro horas. Y el sábado empalmamos la discoteca, con la vuelta, el ir dos horas antes al aeropuerto y en el avión no sólo ya me había pasado el sueño sino que el contemplar unos paisajes aéreos tan espectaculares que no había visto nunca y probar de tirar fotos con el móvil cada vez que las azafatas no miraban, se comió la mayor parte de mi tiempo. Y entre una cosa y otra al llegar a casa ya estaba despejado y me metí en la cama pero entre que me dormí,

y que mi padre me despertó se puede decir que apenas pegué ojo. Y es curioso, pero siempre es cuando estoy en un estado un poco soñoliento cuando mejor me salen las cosas y mejor estoy. Así que no digo que voy a sacar el dormir de mi vida –y menos aun ahora que he empezado a soñar cosas divertidas aunque por ser sincero hoy ya en casa de nuevo he vuelto a tener pesadillas- pero definitivamente el descansar poco ya no va a ser algo que me obsesione.

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